ALT_IMG

EL TLC CON COREA “EN PLATA BLANCA”

Articulo de Guillermo Rodríguez Villegas Ingeniero Industrial Vocero Grupo Proindustria Leer más...

ALT_IMG

EL TLC CON COREA “EN PLATA BLANCA”

Articulo de Guillermo Rodríguez Villegas Ingeniero Industrial Vocero Grupo Proindustria Leer más...

Alt img

Gran coalición de empresarios, centrales sindicales, académicos y dirigentes políticos dijo no al TLC con Corea

En el foro “Riesgos de un TLC con Corea”, que reunió a empresarios, centrales sindicales, congresistas, académicos y estudiantes, se respaldó la petición planteada por la Coalición NO al TLCLeer más...

ALT_IMG

TLC con Corea del Sur: un tratado 'temido'

Coalición de industriales y trabajadores dicen que vendrá una ruina; Por: Redacción Negocios Sector industrial advierte que acabará con 150.000 empleos.Leer más...

ALT_IMG

El TLC con Corea es un pésimo negocio para Colombia: Acolfa

Caracol | Enero 27 de 2012;Un grupo de empresarios colombianos expresó su total oposición a la puesta en marcha de un acuerdo comercial con Corea y que en estos momentos viene negociando el Gobierno. Leer más...

lunes, 4 de junio de 2012

Electrodomésticos “made-in Colombia”

0 comentarios
Autor: Andrés Felipe Vera Ramirez 
24 de Mayo de 2012

Haceb, desde Copacabana, Antioquia, ha logrado posicionarse como líder en el mercado de electrodomésticos, o de línea blanca, en Colombia, y aunque no descuida al país, su interés lo ha llevado a una presencia importante, también en el contexto internacional.

Cipriano López González, gerente General de Haceb, dice que la compañía ya está en trece países, pero espera que de los contactos logrados durante su participación en la feria comercial más grande del mundo, la feria de Cantón en China, surjan más que nuevos destinos, “negocios de largo plazo”.

-¿En cuántos países tiene presencia hoy Haceb?


“Cuatro donde tenemos oficinas comerciales, pero si usted toma todos los países donde exportamos hoy, son más o menos trece, incluido Ecuador, Venezuela, Perú, Bolivia, Panamá, Costa Rica, Brasil, República Dominicana, Honduras, Guatemala, también hemos exportado productos a Cuba, México y El Salvador”.

-¿Pero manufactura solo en Colombia?


“Solo en Colombia y solo en Copacabana”.

-¿Hoy puede decirse que Haceb vende más en Colombia o en el extranjero?


“Muchísimo más en Colombia, esta es la casa de Haceb y nuestro principal interés es cuidar la casa, crecer en Colombia. En la región andina tenemos una presencia donde nuestras exportaciones son alrededor del 10 o el 15%, por lo tanto Colombia es el mercado orgánico y es el lugar donde hoy queremos tener una mayor presencia”.

Relaciones con Venezuela


-¿Cómo les ha ido con Venezuela?


“Bien, pero realmente el mercado sí se ha resentido un poco, lo que está pasando en el país sí lo vemos, pero nuestra relación con unos distribuidores que tenemos allá, que son cercanos a la marca, es muy buena. Entonces, estamos a la espera de que cada vez más mejoren las condiciones bilaterales para que se den también unas buenas relaciones comerciales”.

¿Y cómo les ha ido con los pagos, con Cadivi?


“Realmente en este momento tenemos unos pendientes en Cadivi (Comisión Administradora de Divisas), que todavía no han sido liquidados, hemos hecho todas las tareas y todo está debidamente registrado en el Gobierno venezolano, pero digamos que la deuda no ha sido pagada en su totalidad”.

-Dentro de los cuatro países donde tienen oficinas comerciales, Ecuador, Perú, México, Venezuela, ¿cuál es el que más representa?


“En este momento, Ecuador, pero históricamente ha representado mucho más Venezuela”.

¿Ustedes recortaron empleos en el 2008, con la crisis con Venezuela?


“No, realmente en ese momento la decisión que tomó la compañía no fue reducir los puestos de trabajo, al revés, aguantamos ese mal momento de la economía y ya hemos superado por mucho el número de la planta de personal que había en ese momento”.

La expansión


-Asistieron a la feria más grande del mundo, la feria de Cantón en China, ¿cuál era el objetivo?


“Esta feria es una plataforma con el mundo, Cantón lo visitan alrededor de unas 200.000 personas en esos cinco días, tiene distintas modalidades o distintas temáticas. Nosotros participamos en la temática de línea blanca y nuestro interés no era, o no es, vender productos en China, sino utilizar esa plataforma para poder hacer contactos con países, sobre todo del norte del África, del Sudeste asiático y de todos los países que son los grandes productores de petróleo, que hoy son unos consumidores importantes de electrodomésticos. En esa feria logramos unos 220 contactos de países de esas zonas que estábamos buscando”.

-¿Esos 220 contactos son de cuántos países?


“Fácil, fácil estamos hablando de unos 20 o 30 países”.

-Con China, ¿estarían ustedes en capacidad hoy de competir?


“No, el contexto de negocio es totalmente diferente. Estamos hablando de que un TLC con China, para la industria nacional sería complejo”.

-¿Y cuál sería más complejo, China o Corea del Sur?


“No me atrevería a decir cuál es más complejo, son contextos distintos. Hoy, es una realidad la negociación de un TLC con Corea, es un proceso que lleva en negociación, por lo menos desde los inicios de 2009, lleva más de dos años largos, donde el tema fundamental con Corea es que es un país altamente proteccionista de su industria, es un país donde existen subsidios a las exportaciones, donde existe una cultura comercial diferente y por ende el tema de la competencia no es en la misma escala o mismo nivel”.

-El TLC con Estados Unidos, ¿qué tan favorable es para Haceb?


“Hoy, dentro del plan de negocios del corto plazo no estamos apostando al mercado americano. Pero en un mediano o largo plazo sí podría ser, pero más que eso, es que Colombia debe buscar acuerdos bilaterales donde pueda vender, no hacer acuerdos bilaterales para importar. Tiene socios orgánicos en la región, en Centroamérica, en el Caribe, donde puede adelantar acuerdos importantes tanto para esos países, como para Colombia, abriría nuevos negocios, nuevas oportunidades de mercado, serían muy equilibrados esos acuerdos comerciales”.

-Ese mediano o corto plazo, ¿serían cuándo?


“Uno no le puede poner límite al tiempo, dado el caso en que se abra una oportunidad de negocio importante se va a tomar”.

Énfasis en la gente


Haceb cuenta hoy con 3.400 empleados directos "y si miramos la cadena hacia arriba y hacia abajo rápidamente uno podría hablar que son tres veces más ese número", dice Cipriano López, gerente de Haceb, quien incluye a los proveedores y distribuidores como parte integral de lo que es la gestión de la empresa.

La compañía tiene sindicatos, considerados por la parte administrativa como "socios de negocio". Además, López habla de quienes trabajan allí como su mayor "activo" y enfatiza: "Tenemos que ser capaces de enamorar a nuestro equipo de trabajo, luchar porque Haceb siga creciendo, sea un muy buen empleador, que genere prosperidad. Nos basamos mucho en los beneficios que tiene la organización en el tema de educación, de salud y vivienda, para poder contribuir con familias felices".

Entre los mayores retos de esta empresa asentada en Copacabana, además de los comerciales, de los TLCs y todos los que rodean diariamente a una organización, está que sus personas sean "seres humanos integrales, que sean unas personas con unas competencias humanas muy buenas, pero que también tengan unas competencias técnicas muy buenas, que sea una organización muy humana, pero que a la vez sea muy competitiva".

Leer más...
lunes, 14 de mayo de 2012

A propósito del Foro: Implicaciones del Tratado de Libre Comercio con Corea en la Economía Caldense

0 comentarios

Oscar Gutiérrez Reyes, Manizales, mayo 11 de 2012

Se convocaron hoy diversas fuerzas y sectores institucionales y sociales para acercarse a un análisis indispensable para el futuro económico de la ciudad, la región y la nación. Las implicaciones de un Tratado de Libre Comercio con Corea concitan la necesidad de leer, en términos académicos y desde una perspectiva nacional, los efectos sobre la producción y el empleo al igual que sobre la creación de riqueza, su acumulación y redistribución.
Eliminar las barreras arancelarias para poner en “igualdad de competencia” en el mercado nacional, a los monopolios industriales y el Estado de Corea, frente a las industrias nacionales y el Estado de Colombia, es, por lo menos, feriar el mercado interno nacional a los “Chaebol” coreanos, que son poderosos conglomerados y corporaciones financieras e industriales con presencia en muy diversas ramas y sectores de la economía.
Unas cifras permiten comprender las grandes asimetrías de ambas economías. Mientras el Producto Interno Bruto PIB de Corea fue en el año 2010 de U.S. $1.459* millones de dólares, el de Colombia fue de U.S. $ 435,4 millones de dólares. Es decir, la suma de la producción de todos los bienes y servicios de Corea en un año, es tres veces más que la de Colombia y si lo miramos en términos de PIB per cápita, medido como capacidad de poder adquisitivo, el resultado es que los coreanos tienen ingresos -o podrían comprar- como promedio nacional 30.000 dólares al año mientras que, los colombianos, sólo disponen de 9.800 dólares. Vuelve a repetirse la diferencia de tres a uno entre Corea y Colombia.
Corea tiene una población de 48 millones de habitantes y Colombia de 44 millones y, mientras los colombianos habitamos en un territorio de 1 millón ciento treinta y tres mil kilómetros cuadrados, los coreanos lo hacen en solo 99 mil kilómetros. La población en pobreza en Corea es del 15% en 2006 y se ha reducido, la nuestra es del 45.5% según dato del 2009.
Miremos otras cifras. La tasa de desempleo de Colombia es del 11.8% de su población económicamente activa, la de Corea es del 3.3. Mientras en Colombia la tasa de desempleo juvenil -población entre 15 y 24 años- es del 22.96% la de Corea es del 9.81%. La deuda pública, que pesa sobre los tributos que pagan los habitantes de una nación, en Colombia es del 44.8% como porcentaje del PIB mientras en Corea es del 23.7%.
De otra parte, al comparar la tasa de crecimiento de la producción industrial encontramos que Corea ha crecido a una tasa promedio del 6,2% (de 2003 a 2011) y Colombia lo ha hecho a una tasa de 3,5 en los mismos años. Y si comparamos la infraestructura de ambas naciones, clave a la hora de abaratar costos y lograr economías de escala y mayores niveles de eficiencia y competitividad, ¿con qué nos encontramos? Estas son las cifras:
En ferrocarriles, teniendo en cuenta que Corea es 11 veces más pequeña territorialmente que nosotros, hallamos que tienen 3,381 kilómetros de vías férreas modernas, la gran mayoría electrificadas y varias de alta velocidad. En Colombia tenemos 874 kilómetros de trocha angosta a excepción del ferrocarril que permite el saqueo del carbón del Cesar y la Guajira.
En vías, Corea dispone de 103 mil 29 kilómetros y Colombia de 141 mil 374. Una diferencia de poco más de 40 mil kilómetros pero en un territorio 11 veces mayor, valga recordarlo. De esos kilómetros, en Corea están pavimentados más del 80%. En Colombia se calcula entre el 8 y el 10%. Y, eso, sin detallar la calidad de las carreteras.
En cuanto a la navegación fluvial que, se sabe, es definitiva para disminuir costos por ser el transporte más barato, la relación es la siguiente: Corea tiene escasos 1608 kilómetros, Colombia tiene 24.000, de esos 18.000 navegables, pero tan sólo dispone de algo más de 7000 para embarcaciones mayores todo el año. Una cifra inmensa. Pero, en realidad, sólo se utiliza una parte de los ríos Magdalena y Cauca. El resto es Orinoquía, Amazonía y Chocó donde el uso es mínimo. En Corea usan, prácticamente, todos sus afluentes.
En telecomunicaciones, la relación es así: En líneas terrestres, Corea tiene 19 millones 289 mil en uso. Colombia, 7 millones y medio. En celulares tiene 47 millones y Colombia 42 millones. Y, otro indicador importante, el de usuarios de internet, da estas cifras: Corea 39 millones y medio, Colombia, 22 millones trescientos mil.
Si detallamos exportaciones e importaciones encontramos que Colombia exportó el año anterior U.S. $ 56.954 millones de dólares y Corea U.S. $ 558.800 millones de dólares, más de diez veces lo que exportó Colombia. Al analizar qué es lo que Corea produce y exporta, encontramos productos electrónicos, para telecomunicaciones, automóviles, productos químicos, navales, de construcción y de acero y, que lo que exporta es, fundamentalmente, lo que produce. Artículos electrónicos y de telecomunicaciones, automóviles, ordenadores, aceros, barcos y productos petroquímicos y maquinaria.
Colombia produjo y exportó bienes agrícolas (café, banano, flores) por un valor 2.264 millones de dólares, minerales por un valor de 31.260 millones de dólares (petróleo, carbón, níquel, oro) y productos industriales 23.276 millones de dólares. En alimentos y bebidas 4.786, en textiles, prendas de vestir y calzado 1.360, en papel, cartón y sus productos 550, en refinados del petróleo 5.150, en sustancias y productos químicos 3.053, en productos de caucho y plástico 751, en otros productos minerales no metálicos 470, en productos metalúrgicos básicos 4.404, en maquinaria y equipo 409, en vehículos 416, en otros tipos de transporte 546 y en muebles y manufacturas 375. Cifras todas en millones de dólares.
De todo eso que produjimos, ¿qué es lo que le vamos a exportar a Corea? Miremos las importaciones de Corea para encontrar respuesta a la pregunta. Señalemos primero que Corea importó, en 2012, U.S. $ 521.643 millones de dólares repartidos en materias primas, -combustibles (petróleo), aceites minerales, minerales, escorias y cenizas, cobre y sus manufacturas, productos químicos orgánicos, fundición, hierro y acero- productos elaborados en China y otras naciones donde le maquilan a los conglomerados coreanos -materias plásticas y sus manufacturas, máquinas y partes para aparatos eléctricos y automóviles, otros equipos de transporte, partes para tractores y tractores- y, por otro lado, productos de gran valor agregado importados de los Estados Unidos y Japón -reactores nucleares, calderas, máquinas avanzadas, instrumentos y aparatos de óptica y otros bienes que explican que el comercio coreano tenga una importante estructura intraindustrial.
¿Qué es -con un TLC- lo que vamos a vender, diferente a lo que ya vendemos, a Corea? El gobierno nacional dice que cárnicos y lácteos. Pero, es claro, que en ambos renglones no tenemos nada que hacer. La protección que tiene Corea para sus productores y la que tienen los países que tradicionalmente le han vendido esos productos no nos dejan competir. Los precios de Australia, Nueva Zelanda, Estados Unidos y Uruguay, entre otros, definen el ingreso a Corea. Los Estados Unidos van a arrasar con los ganaderos colombianos, como insistentemente han señalado los gremios del sector, y el gobierno de Santos pretende que compitan, con quienes los arruinan, por el mercado de Corea.
En cambio, los coreanos sí tienen como aumentar sus exportaciones a colombia. Al no tener barreras arancelarias -que protejan nuestra industria- se arruinarán fábricas de textiles, caucho, plástico, calzado, autopartes, ensamblaje de vehículos y electrodomésticos. Para manizales; sus industriales y trabajadores, el comercio, el sector servicios, y hasta para la recreación y el deporte, sería muy peligroso un TLC con Corea. La pérdida de más de 2500 empleos directos y de tres veces más de indirectos en manizales, y de cien mil en colombia, así lo prueba.
La riqueza que a diario crean estos sectores, tanto en la nación como en la ciudad, está en buena parte en riesgo y su redistribución también. No puede perderse lo que se ha acumulado durante años de valiente esfuerzo. Lo que debe hacerse, si se quiere desarrollar la patria, salvar empleos, producción y riqueza, es formular una política pública industrial y agraria que, protegiendo nuestro mercado interno, de bienandanza al país.
El capítulo de Recalca-Manizales sabe que la realidad exige una gran convergencia para defender el trabajo, la producción, el terruño y la nación. Trabajaremos en armonía con todos aquellos que quieran cumplir con el deber de ser buenos hijos de Colombia.
Leer más...
sábado, 12 de mayo de 2012

PALABRAS PARA EL FORO IMPLICACIONES DEL TLC CON COREA en Manizales

0 comentarios
Colombia exporta actualmente a Corea café, ferroníquel,  globos de látex, caramelos, chatarra (no somos capaces de exportarla en lingotes),  cueros de babilla y en un futuro cercano el fabuloso coltan. Todos ellos, menos los globos de látex, el café y los caramelos, son importantes materias primas que nuestro cliente oriental no tiene y que debe comprar como, para hablar en términos coloquiales, el taxista necesita comprar gasolina.

No es necesario hacer una promoción para vender nuestros recursos naturales no renovables, porque ellos se venden solos sin tener que sacrificar nuestra industria que es la única puerta de entrada a la tecnología y al progreso.

¿Pero, dije sacrificar nuestra industria?  ¿Cómo  así?  Si como dicen los áulicos del Estado, al abrirnos al mercado coreano le venderemos a ese país con un poder adquisitivo de US$24.000 per cápita, además de las consabidas materias primas que la creación del mundo nos dejó como herencia, carne, frutas y leche, qué importan diez mil o veinte mil o cien mil empleos que se pierdan en la industria, cuando en el campo veremos por fin la bonanza de cientos de miles de compatriotas disfrutando una tierra prometida de “leche y miel”  semejante a la leyenda bíblica?

Para nosotros es un axioma que con el tratado de libre comercio con Corea desaparecerán o disminuirán, en el mejor de los casos, muchas o todas las empresas fabricantes nacionales de electrodomésticos, automóviles, autopartes, muebles de oficina, calzado, confecciones, comida enlatada y textiles y con ellas los cientos de miles de empleos directos e indirectos que su actividad genera.

Como lo decía uno de nuestros colegas en Medellín, tal vez lo único positivo que ha traído el empeño del Gobierno en firmar un tratado de libre comercio con Corea, ha sido la inusual coalición que se ha formado con empresarios, sindicatos, políticos de diferentes tendencias, estudiantes y organizaciones no gubernamentales, para oponerse a la obstinación inconsulta e impopular de acabar con lo poco que nos queda de la industria.

En la Coalición No al TLC con Corea patrióticamente hemos aceptado el reto, así muchas veces en la vida sea más difícil de explicar lo obvio a quienes se aferran a unos dogmas adquiridos, bien por indiferencia, por su propia miopía causada por la falta de información, o por la conveniencia económica y egoísta de no querer ver más allá de sus intereses pecuniarios.

Un tratado de libre comercio de Colombia con un país como Corea sólo le conviene al vendedor asiático, que a fuerza de desarrollo dirigido por un Estado visionario y proteccionista, durante casi medio siglo ha ido convirtiéndose en un gigante industrial procesador de materias primas para llegar, mediante su desarrollo, a convertirse en una sola generación, en la potencia media comercial que es en la actualidad.

Pensar que Corea fue conocida hasta finales del siglo XIX como el Reino Ermitaño, suena hoy casi a ficción.

El éxito de Corea es el resultado de muchos años de planeación y ejecución de políticas estatales que comenzaron con un programa integral de educación  y simultáneamente con el proteccionismo de su industria, mediante un estricto control de las importaciones.

Y hablando de educación, no es que los coreanos o los asiáticos sean más inteligentes que nosotros, sencillamente se preparan más, para comenzar, mientras un año escolar en Corea tiene 220 días, en Colombia tiene 198 solamente .

Según Puertas Abiertas, un informe del Instituto de Educación Internacional, citado en el libro “Basta de Historias” de Andrés Oppenheimer, los tres países  del mundo que más estudiantes envían a las universidades norteamericanas anualmente, son India (103.000), China (98.000) y Corea del Sur (75.000) mientras Colombia sólo envía 7.000. Corea con una población ligeramente mayor que la colombiana (49’540.000 habitantes contra 46’300.000) puede enviar 10 veces más estudiantes a los Estados Unidos.

Según el QS World University Rankings 2011/12, Corea tiene once universidades entre las 500 mejores del mundo que están localizadas entre los puestos 90 y 451, mientras que en Colombia sólo hay dos: la Universidad de los Andes con el puesto 450 y la Universidad Nacional con el puesto 451.

Corea desarrolló una de las políticas más articuladas del mundo en materia de investigación y desarrollo, repatriando masivamente a sus técnicos coreanos de primer nivel que estaban en el exterior y becando a verdaderos contingentes de estudiantes de ingeniería  en las mejores universidades de Estados Unidos y Europa.

Podríamos con tiempo, buscar más ejemplos para llegar a la conclusión de que  nuestra primera falencia competitiva es la educación, pero la arrogancia de creernos superiores y “los más vivos del planeta” hace que no nos preocupemos por reconocer con humildad creativa, las diferencias con quienes cada día nos superan.

El estado colombiano ha descuidado sistemáticamente su industria y pretende que súbitamente, ante el prurito, rayano en lo obsesivo por firmar muchos tratados comerciales, esa cenicienta del cuento se sacuda y empiece a ser eficiente para competir en los mercados internacionales. También emplea argumentos como los anotados por el Senador Robledo en un artículo escrito por él hace más de diez años y que hoy sigue vigente, cuando decía que para los funcionarios oficiales  “la única alternativa para la modernización de la industria nacional consiste en azotarla con la competencia externa, dado que el proteccionismo aplicado hasta ahora, como política para el desarrollo industrial, ha sido mal utilizado por los empresarios; que éstos han abusado de la protección para hacer enormes utilidades; y que el resguardo del mercado interno genera un empresariado poco emprendedor, que se lucra con el estancamiento o con el lentísimo progreso de sus factorías. Los industriales aparecen como “los malos del paseo””.

Algo hicimos en el pasado pero quizás por la corrupción y sin la gestión adecuada que le diera permanencia y eficacia con los tímidos intentos de proteger la industria, esos conatos de apoyo desaparecieron en el tiempo.

Hubo un Instituto de Fomento Industrial que financió muchas empresas pero que también dilapidó los dineros públicos en proyectos quiméricos como Colcarril y Conastil, donde la producción sin una planeación basada en la realidad,  se convirtió  en un negocio donde unos pocos se lucraron.

Hubo un Instituto de Investigaciones Tecnológicas, patrocinado en parte, si mal no recuerdo, por la Federación de Cafeteros, que tenía como su objetivo principal ayudar a la pequeña y mediana industria en la adquisición de nuevas tecnologías para su desarrollo.

Hubo un Instituto de Mercadeo Agropecuario que se creó para ayudar a los agricultores, industriales del campo, a comercializar sus productos y que  terminó importando comida, paradójicamente compitiendo con quienes estaba comprometido a ayudar.

Hoy los fabricantes colombianos de maquinaria pesada no le pueden vender a las empresas mineras establecidas en Colombia, porque éstas pueden importar sus equipos sin IVA y la industria nacional debe cobrarlo.

Y no hablemos de los costos de energía y fiscales que son de los más altos del mundo y que colocan a la industria nacional en desventaja antes de cotizar cualquier producto.

Lo anterior es una panorámica rápida y muy resumida de nuestra situación interna, que nos muestra en parte por qué somos débiles y poco competitivos en los mercados mundiales y cuáles aspectos debemos analizar y mejorar en profundidad antes de comprometernos internacionalmente.

Desafortunadamente por seguir con el nuevo deporte nacional de firmar tratados cuando no se han evaluado los vigentes y cuando todavía no se ha suscrito el TLC con Corea, ya nuestro presidente está anunciando unos nuevos acuerdos con China y Singapur. De firmarse, los empleos que se perderán no podrán ser recuperados ni en cantidad ni en calidad con los perdidos en la industria, porque las exportaciones fabulosas con las que sueñan los ingenuos o prometen los que se lucrarán con la importación de vehículos, electrodomésticos, calzado, comida enlatada, confecciones, etc., sólo existen en sus distorsionados cálculos.

Nuestra oferta láctea si la hay, no es nada frente a Estados Unidos o  a la Unión Europea que es el primer productor lechero mundial y exportador de estos productos.

Según los creyentes en el dogma del TLC, exportaremos carne a pesar de las barreras fitosanitarias, ya que según ellos,  por un fácil proceso de cabildeo las eliminarán, aunque paralelamente incumplamos, por burócratas ineficientes, un tratado de compra de la misma carne a Canadá.

En otras palabras, nos comprometemos a comprar carne y simultáneamente soñamos con venderla a los asiáticos.

Sin preparación para salir a competir en precio, cantidad y calidad en el mercado mundial, sólo porque tenemos materias primas y un convencimiento distorsionado de que podemos vender todos nuestros productos del agro por la única razón de que  nuestro cliente potencial es abundante y tiene  alto ingreso per cápita, suena como el viejo dicho de “ensillar antes de traer las bestias”  

¿Tiene sentido que un país piense en exportar lo que no produce ni siquiera para su consumo interno? ¿Y tiene sentido que por un espejismo sin bases reales de infraestructura y mercadeo, pongamos en riesgo el sustento de cientos de miles de compatriotas?

Démosle una altura adecuada a este serio debate del cual dependerá el bienestar de nuestro país.

Comencemos por algunos de sus dirigentes que todavía tratan de usar la técnica de los espejitos empleada por los conquistadores españoles. Razones tan pueriles como que “sería un verdadero fiasco que el mandatario (coreano) encontrara (en su próxima visita a Colombia) que aún el acuerdo es esquivo” o que gracias a la supuesta mala salud oral de los asiáticos, nuestros odontólogos no van a dar abasto atendiendo pacientes, no son sino dos de los “sesudos” argumentos expuestos públicamente por un ex Vicepresidente de Colombia y por un dirigente gremial de Antioquia, para defender un tratado que seguramente a ellos sí los beneficiará.

Para terminar, le pedimos muy respetuosamente al Gobierno Nacional que aproveche la suspensión temporal de las negociaciones con Corea, para que analice objetivamente los resultados de otros convenios ya vigentes y que sin altivez, y ahora sin las presiones de tipo diplomático, oiga con atención otras voces para que pueda valorar sopesadamente y con detenimiento las razones de una y otra posición, antes de firmar un tratado que por ir en detrimento del país, tendría terribles consecuencias para el bienestar de nuestro pueblo y costosísimas secuelas de tipo político para quienes lleguen a tomar decisiones equivocadas, sin tener en cuenta los argumentos de quienes han venido señalando sus peligros.


GUILLERMO RODRIGUEZ VILLEGAS
Director
Grupo Proindustria

Bogotá, mayo de 2012


Leer más...
viernes, 11 de mayo de 2012

12 mil empleos se perderían en Caldas si se firma el TCL de Colombia con Corea: ProIndustria

0 comentarios
Así lo afirmaron representantes del gobierno de Caldas durante el foro Implicaciones del TLC con Corea en la economía caldense, donde participaron industriales, congresistas y sindicalistas que se oponen a la firma de este tratado con el país asiático.

La Secretaría de Desarrollo Social de la gobernación de Caldas, Adriana Arango explicó que “es evidente el impacto que tendrá en el economía local, especialmente en la industria, autopartes, automotor y la línea blanca, principalmente neveras. Tenemos un informe de las empresas que podrían ser afectadas, se estima que 2500 empleos directos y 9500 empleos indirectos se perderían en Caldas con este tratado, empresas como Mabe, Riduco, Tromoldes, entre otras, serian las más golpeadas, por eso el Gobernador de Caldas, Guido 
Echeverri se opone a una firma del Tratado de Libre Comercio con Corea y apoya a los industriales”.

El director del grupo preindustria, Guillermo Rodríguez, le hizo un llamado al Gobierno Nacional desde Manizales para que aprovechando la suspensión temporal de las negociaciones con Corea “se analice objetivamente los resultados de otros convenios ya vigentes y que sin altivez, y ahora sin las presiones de tipo diplomático, oiga con atención otras voces para que pueda valorar sopesadamente y con detenimiento las razones de una y otra posición, antes de firmar un tratado”.

El experto manifestó que no están de acuerdo con la firma de ese tratado y se está haciendo un frente común con industriales, congresistas y gobiernos locales, como el caso de Caldas, que es el primero que nos apoya en esta iniciativa, para buscar que el gobierno no firme este TCL con Corea.
Tomado de CaracolRadio
Leer más...
jueves, 3 de mayo de 2012

Foro Implicaciones del TLC con Corea en la economía caldense

0 comentarios
Lugar: Fondo cultural cafetero
Fecha: 10 de mayo
Hora: 8:30 am
Entrada: libre

Expositores:

Guido Echeverri Piedrahíta. Gobernador de Caldas.

Ing. Guillermo Rodríguez. Vocero grupo Proindustria

Jorge Enrique Robledo. Senador Polo Democrático Alternativo.

Luis Fernando Velasco. Senador Partido Liberal.

Diógenes Orjuela. Secretario relaciones internacionales CUT.

Guillermo Maya. Doctor en economía. Profesor Universidad Nacional, sede Medellin.

José Fernando Echeverri. Ex-presidente Sociedad de Mejoras Públicas de Manizales.

Guillermo Obando Valencia. Presidente CTC Caldas.

Invitan: Grupo Proindustria, Gobernación de Caldas, RECALCA, CUT, CTC, Educal, OCE, Secretaría de desarrollo económico de Caldas, Asociación Nacional por la Salvación Agropecuaria, Secretaría de integración y desarrollo social de Caldas.
Leer más...
lunes, 30 de abril de 2012

TLC CON COREA DEJARA A MÁS DE CIEN MIL COLOMBIANOS SIN EMPLEO

0 comentarios
 CRONICON.NET
Las consecuencias del Tratado de Libre Comercio (TLC) que el gobierno de Santos suscribirá con Corea del Sur serán funestas tanto para el empleo como para el aparato productivo de Colombia, sostiene Guillermo Rodríguez, directivo de Proindustria, una organización gremial, recientemente creada que reúne a empresarios que se verán directamente afectados con este tipo de pactos de corte neoliberal.
Proindustria conjuntamente con una coalición de movimientos sociales se hicieron presentes en Cartagena de Indias el pasado 26 de abril para realizar una serie de protestas simbólicas contra este tratado en desarrollo de la sexta ronda de negociaciones del mismo entre los gobiernos de Colombia y Corea del Sur.
Con la puesta en marcha de este TLC en el mediano plazo se desmantelarán prácticamente que por completo la industria automotriz, la de electrodomésticos y la de autopartes, explica Rodríguez, ante la avalancha de productos coreanos, cuyos precios estarán muy por debajo de los nacionales, generando la pérdida de más de cien mil empleos directos.
A más de la crisis social que causará este TLC, se acaba la industria de estos sectores en Colombia, a la que se la deja sin ninguna posibilidad de competir. Por ejemplo, una nevera que producida en Colombia tiene un precio promedio de 600 mil pesos no podrá competir con una de fabricación coreana que tendrá arancel cero, razón por la cual se venderá por debajo de ese valor. Con la excusa de que los colombianos accederán a productos más baratos se terminará generando desempleo y desindustrializando el país, insiste Rodríguez.
Pero además, el directivo de Proindustria es enfático en señalar que los beneficios que tendrá Colombia con el TLC con Corea son inexistentes, por cuanto que no se necesita de un instrumento como éste para seguir vendiéndole a ese país asiático las materias primas que actualmente le exporta.
En efecto, Colombia hoy exporta a Corea café, carbón, ferroniquel y chatarra metálica, y para vender estos productos no se requiere de TLC.
Corea, en cambio, será un ganador neto con la firma del tratado de libre comercio porque inundará de automóviles, electrodomésticos, autopartes, entre otros productos, el mercado colombiano.
Proindustria, dice Rodríguez, seguirá en la resistencia y en busca de sensibilizar la opinión nacional frente al despropósito económico que significan los tratados de libre comercio que terminan desmantelando las industrias nacionales, como lo experimentó en la década de los años 90 buena parte de los países de América Latina, cuyas consecuencias sociales fueron desastrosas.
No obstante la realidad de los países vecinos, Colombia no solo privilegió el modelo neoliberal y lo puso en marcha a finales del siglo XX sino que ahora lo profundiza con la suscripción de tratados de libre comercio y la explotación inmisericorde de la megaminería a gran escala.
Por eso Proindustria y los movimientos sociales protestan en Cartagena con movilizaciones y hacen ruido con la circulación de chivas para llamar la atención a tomar conciencia de lo funesto de un modelo como el neoliberal que solo privilegia los intereses de los grandes capitales transnacionales.
Abril 26 de 2012.
Leer más...